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¿QUE COMIAN LOS AUSTRALOPITHECUS? |
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Antropología
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Viernes, 05 de Febrero de 2010 10:23 |
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Frutos ricos en azúcares, así como semillas, raíces, tubérculos y cortezas, podrían ser los alimentos básicos de la dieta del Australopithecus afarensis, un homínido del Plioceno del este de África que se ha datado que vivía entre 4,2 y 3 millones de años atrás. Esta es una de las principales conclusiones del estudio sobre dieta y ecología de la A. afarensis publicado en la revista Journal of Human Evolution por un equipo de la Unidad de Antropología del Departamento de Biología Animal de la UB, bajo la dirección del profesor Alejandro Pérez-Pérez.
La reconstrucción de la dieta se ha elaborado analizando el patrón de microestriación de la dentición postcanina de la A. afarensis, causado durante el proceso de masticación por elementos estructurales presentes en los vegetales, llamados fitólitos, los cuales son abrasivos y rayan el esmalte dental. Además, el mismo proceso de alimentación también conlleva la ingesta de arena o polvo, que implica una mayor abrasión. Todos estos elementos son capaces de dañar microestructuralmente el esmalte en el proceso de masticación porque tienen una dureza superior. El recuento y la caracterización de las microestriaciones, así como el análisis estadístico, han permitido atribuir una determinada dieta y ecología de esta especie fósil en función del patrón de microestriación de especies de primates actuales, la dieta de las cuales está bien documentada.
Según Ferran Estebaranz, primer autor de esta investigación, “el patrón de microestriación de la A. afarensis muestra claras similitudes con los de especies Hominoidea actuales, como los gorilas de Camerún. Así, su dieta se basaría principalmente en frutos ricos en azúcares, aunque, durante la época desfavorable, debían alimentarse primordialmente de recursos pobres energéticamente pero muy abundantes, como semillas, raíces, tubérculos o cortezas”. Tal y como apunta el estudio, aunque la A. afarensis vivió en ambientes diferentes, su dieta es homogénea, lo que indica que estos homínidos eran capaces de buscar y seleccionar los recursos favoritos en diversos entornos ecológicos. Además, la dieta de la A. afarensis, según se desprende del análisis del patrón de microestriación, no varió a lo largo del tiempo a pesar de la aridificación progresiva que sufrió el este de África hace entre 4 y 3 millones de años.
El estudio publicado se enmarca en un amplio proyecto que pretende caracterizar la dieta y las adaptaciones ecológicas de los homínidos del Pliopleistoceno del este de África. En este sentido, cabe destacar que, recientemente, la investigadora Laura M. Martínez ha participado en el segundo Congreso de la Asociación de Paleoantropología y Paleontología del este de África (East African Association for Paleoanthropology and Paleontology - EAAPP), que tuvo lugar en Arusha (Tanzania), donde ha presentado los resultados de la reconstrucción ecológica y las adaptaciones tróficas de Homo habilis, Homo ergaster y Paranthropus boisei, así como de A. afarensis. (U. Barcelona)
U. Barcelona |
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ASCENDENCIA NEANDERTAL Y DE SER HUMANO "MODERNO" |
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Paleontología
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Jueves, 04 de Febrero de 2010 10:27 |
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Los dientes de un niño con 30.000 años de antigüedad están proporcionando nuevos datos sobre la evolución de los humanos modernos, gracias a una investigación de la Universidad de Bristol.
 Los dientes son parte de restos notablemente completos de un niño, que fueron encontrados en Abrigo do Lagar Velho, en Portugal, y desenterrados en 1998 bajo la dirección del profesor Joao Zilhao de la Universidad de Bristol. Clasificado como un humano moderno con ascendencia neandertal, este niño ha hecho que la comunidad científica deba enfrentarse a preguntas polémicas sobre cuán extensamente los neandertales engendraron descendencia mixta con los humanos modernos de los grupos de ascendencia africana cuando entraron en contacto en Europa.
Los humanos modernos iniciales, cuya anatomía se considera básicamente similar a la de los humanos actuales, surgieron hace más de 50.000 años, y durante mucho tiempo se ha creído que la biología humana ha cambiado poco desde aquel entonces.
Al evaluar la biología de humanos arcaicos tardíos como los neandertales, es habitual compararlos con los humanos actuales e ignorar en gran medida la biología de los humanos modernos iniciales, que llegaron a compartir una misma época con los neandertales.
Con esto en mente, un equipo internacional, que incluyó al profesor Zilhao, reanalizó los dientes del niño de Lagar Velho y los compararon con dientes de neandertales, de humanos del Pleistoceno tardío (12.000 años de antigüedad) y de humanos modernos.
Los investigadores encontraron que los dientes del niño de Lagar Velho encajan de manera evidente con el patrón dental típico de los neandertales precedentes, y contrastan con los dientes de los humanos del Pleistoceno tardío y los de los humanos modernos actuales.
Este nuevo análisis del niño de Lagar Velho se suma a un conjunto creciente de información proveniente de otros fósiles de humanos modernos tempranos encontrados en diversas zonas de Europa que muestra que estos "humanos modernos iniciales" eran "modernos" sin ser "completamente modernos". La evolución anatómica humana continuó después de ellos.
Scitech News |
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LOS VERTEBRADOS TERRESTRES SON MAS ANTIGUOS DE LO CREIDO |
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Paleontología
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Lunes, 01 de Febrero de 2010 09:45 |
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El descubrimiento en Polonia de huellas fósiles de animales terrestres muy antiguos con columna vertebral, lleva a la conclusión de que nuestros antepasados dejaron el agua por lo menos 18 millones de años antes de lo que se pensaba.
Durante casi ochenta años, los paleontólogos han estado recorriendo el planeta en busca de huesos fósiles y esqueletos de los más antiguos vertebrados terrestres o tetrápodos, los ancestros comunes de todos los anfibios, los reptiles, las aves y los mamíferos, incluidos nosotros mismos.
Los descubrimientos realizados por paleontólogos han sugerido que los primeros tetrápodos evolucionaron rápidamente a partir de una clase de peces, a través de una breve etapa intermedia representada por animales como el Tiktaalik, hace alrededor de 380 millones de años. Pero existe otra fuente potencial de información acerca de los primeros tetrápodos: las huellas fosilizadas que dejaron en vida.
En el nuevo estudio, un equipo de expertos polacos y suecos describe un conjunto de huellas nítidas y de antigüedad determinada con seguridad, que hace retroceder el origen de los tetrápodos 18 millones de años más atrás de la evidencia ósea más temprana.
El hallazgo, tal como señala Per Ahlberg de la Universidad de Uppsala, miembro del equipo de investigación, implica una nueva e importante reevaluación de la cronología de la transición animal desde el agua a la tierra.
El conjunto de huellas, ubicado en Polonia, demuestra que grandes tetrápodos, de hasta tres metros de longitud, habitaron una zona costera intermareal durante el Devónico Medio, hace unos 395 millones de años.
Esto significa que no sólo los tetrápodos, sino también los animales de una clase previa de transición se originaron mucho antes de lo que se creía, porque no hay dudas sobre la posición de esos animales como precursores evolutivos de los tetrápodos.
Esos animales de transición, al parecer, no representaron en absoluto una etapa breve de tránsito, sino que coexistieron con sus descendientes, los tetrápodos, por lo menos durante unos 10 millones de años. El entorno es también una gran sorpresa: Casi todos los escenarios anteriores para el origen de los tetrápodos ubicaban esta transición del agua a la tierra en un ambiente de agua dulce, y lo asociaban con el desarrollo de la vegetación terrestre y de un ecosistema en tierra firme.
En cambio, ahora parece ser que nuestros antepasados terrestres más antiguos dejaron el agua incentivados por algo muy distinto: la oportunidad de alimentarse de seres marinos varados en tierra tras el retroceso de la marea.
Scitech News |
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¿QUE FUE PRIMERO EN EL ORIGEN DE LA VIDA? |
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Biología
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Viernes, 05 de Febrero de 2010 10:21 |
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Una investigación publicada en “Proceedings of the National Academy of Sciences” refuta la teoría de que el origen de la vida se originó como un sistema de moléculas autocatalítico capaz de experimentar evolución darwiniana sin la necesidad de ARN o ADN y de su replicación.
El estudio, en el que ha participado Mauro Santos, investigador del Departamento de Genética y Microlobiología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), ha demostrado, analizando lo que algunos investigadores han denominado “genomas compuestos”, que estas redes químicas no se pueden considerar unidades evolutivas, porque pierden propiedades esenciales para evolucionar cuando alcanzan una medida crítica y una mayor complejidad.
La NASA define la vida como un “sistema químico autosostenible capaz de evolución darwiniana”. Las teorías científicas sobre el origen de la vida giran alrededor de dos ideas principales: la que prima la genética -con la replicación de ADN o ARN como condición esencial para que haya evolución darwiniana- y la que dice que primero fue el metabolismo. Ambas situaciones han de haber empezado obviamente a partir de moléculas orgánicas simples formadas por procesos prebióticos, tal y como demostró el experimento de Miller y Urey (consiguieron crear moléculas orgánicas a partir de substancias inorgánicas). El punto de desacuerdo entre las dos teorías es que la replicación de moléculas como el ARN o el ADN es un proceso demasiado complejo y requiere una conjunción correcta de los monómeros dentro de los polímeros para producir las cadenas de moléculas resultantes de la replicación.
No hay todavía una explicación química plausible sobre cómo pudieron ocurrir aquellos procesos y, además, los defensores de que primero se produjo el metabolismo argumentan que los caminos evolutivos requeridos deben haber necesitado un metabolismo primordial. Este metabolismo es imaginado como una red química que comporta un alto grado de catálisis mutua entre sus componentes para permitir eventualmente la adaptación y la evolución sin la replicación de moléculas.
En la primera mitad del siglo pasado, Alexander Oparin estableció la hipótesis de “Primero el metabolismo” para explicar el origen de la vida, reforzando el papel primario de la célula como pequeñas gotas de coacervado (precursoras evolutivas de las primeras células procariotas). Él no hizo referencia a las moléculas de ADN y ARN porque a la sazón no estaba clara la idea del papel fundamental que estas moléculas jugaban en los organismos vivos, pero asentó sólidamente la idea de una auto-replicación como una propiedad colectiva de conjuntos moleculares.
Más recientemente se ha demostrado que un conjunto de componentes químicos almacena información sobre su composición que puede ser duplicada y transmitida a sus descendientes, lo que ha llevado a denominarlos “genomas compuestos” o composomas. En otras palabras, la herencia no requiere información para ser almacenada en el ARN o en las moléculas de ADN. Estos “genomas compuestos” aparentemente cumplen las condiciones requeridas para ser considerados como unidades de evolución, lo que sugiere una vía desde las dinámicas pre-darwinianas hacia una mínima protocélula.
Los investigadores de este estudio han mostrado, sin embargo, que estos sistemas son incapaces de sufrir una evolución darwiniana. Por primera vez, han realizado un análisis riguroso sobre la supuesta evolución de estas redes moleculares, usando una combinación de simulaciones numéricas y analíticas y aproximaciones al análisis de redes. Su estudio muestra que las dinámicas de la población de los conjuntos moleculares que se dividen cuando llegan a una medida crítica no evolucionan porque en el proceso se pierden algunas propiedades que son esenciales para la evolución darwiniana.
Los científicos concluyen que esta limitación fundamental de los “genomas compuestos” induce a ser cautelosos respecto a las teorías que sitúan primero el metabolismo en el origen de la vida, a pesar de que los antiguos sistemas metabólicos podrían haber proporcionado un hábitat estable para la evolución posterior de polímeros primitivos como el ARN.
Se pueden considerar diferentes escenarios de la Tierra prebiótica, manifiestan, pero la propiedad básica de la vida como un sistema capaz de experimentar evolución darwiniana empezó cuando la información genética se consiguió almacenar y transmitir tal y como sucede en los polímeros de nucleótidos (ARN y ADN). (UAB)
UAB |
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SIMILITUD ENTRE LA EPOCA CALUROSA DEL PLIOCENO MEDIO Y LA FUTURA AUSENCIA DE HIELO EN EL ARTICO |
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Paleoclimatología
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Miércoles, 03 de Febrero de 2010 10:39 |
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Siguen aumentando las evidencias de que el Ártico tendrá temperaturas mucho más elevadas en el futuro y que podría quedarse sin hielo en algunos periodos del año. Ahora, un equipo de científicos ha reunido evidencias de que el Océano Ártico y otras zonas marítimas muy al norte estaban demasiado calientes para contener hielo veraniego durante el período caluroso del Plioceno Medio, hace entre 3,3 y 3 millones de años. Esta etapa se caracterizó por temperaturas cálidas similares a las pronosticadas para finales de este siglo, y se usa como un análogo para ilustrar las condiciones futuras.
Los científicos del USGS (el servicio estadounidense de prospección geológica) han descubierto que las temperaturas superficiales del mar durante el verano ártico estaban entre los 10 y los 18 grados centígrados durante esta etapa del Plioceno, mientras que las temperaturas actuales están alrededor de los cero grados o por debajo.
Examinar el clima del pasado permite obtener una panorámica global de cómo funciona realmente el sistema climático de la Tierra. La investigación del USGS sobre el Plioceno medio es la reconstrucción global más exhaustiva de cualquier período cálido. Esto ayudará a refinar los modelos climáticos que actualmente subvaloran la tasa de pérdida de hielo marino en el Ártico.
La pérdida del hielo marino podría tener extensas y variadas consecuencias, tales como contribuir al ulterior calentamiento ártico debido a la retroalimentación que impone al sistema climático, conducir a una mayor erosión costera por culpa de un oleaje más activo, ejercer una notable influencia negativa sobre los grandes depredadores como osos polares y focas que dependen de la cubierta de hielo, así como provocar más lluvia invernal en el oeste y el sur de Europa, y menos lluvia en el oeste americano, entre otros efectos.
"Si observamos la situación que existía tres millones de años atrás, vemos un patrón de distribución del calor muy distinto del patrón actual, con aguas mucho más cálidas en las latitudes altas", indica Marci Robinson, del USGS. "La falta de hielo marino estival a mediados del Plioceno sugiere que los niveles récord de pérdida de hielo ártico durante los años recientes podrían ser una alerta temprana de cambios futuros más significativos".
La temperatura global promedio de la superficie a mediados del Plioceno estaba unos 3 grados centígrados por encima del valor actual, pero dentro del rango pronosticado para el siglo XXI por el Panel Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático.
Scitech News |
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HALLAZGO DEL FOSIL DE UNA INUSUAL ESPECIE DE MANATI |
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Paleontología
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Miércoles, 27 de Enero de 2010 09:57 |
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El descubrimiento de un fósil de manatí del Eoceno Medio, hace entre 48,6 y 37,2 millones de años, realizado por la profesora Karen Samonds de la Universidad McGill, ha culminado en la denominación de una nueva especie. Este animal primitivo está entre los primeros manatíes completamente acuáticos en el mundo, habiendo evolucionado a partir de herbívoros terrestres que empezaron a explotar las aguas costeras.
 Dentro de este antiguo género, la especie recién descubierta es inusual porque es la primera conocida del hemisferio sur (sus parientes más cercanos son de Egipto e India), y es extremadamente primitiva en su morfología craneal y adaptaciones dentales. El fósil es un paso hacia un conocimiento mejor de la historia evolutiva de Madagascar.
Los fósiles de este antiguo manatí son únicos por cuanto el animal posee un conjunto completo de dientes muy poco especializados, mientras que los manatíes modernos tienen un reducido conjunto de dientes especializados para comer ciertas plantas marinas, y la mayoría de las especies fósiles ya muestran algún grado de reducción.
Podría ser también el primer manatí completamente acuático; la confirmación de esto dependerá de recuperar más partes del esqueleto, especialmente las extremidades.
El descubrimiento hecho por el equipo de Samonds podría ser la punta del iceberg para revelar interesantes secretos del registro fósil de Madagascar.
La presencia de fósiles de manatíes, cocodrilos, y tortugas, (que se asocian comúnmente con ecosistemas costeros), indica que este yacimiento paleontológico corresponde a un lugar que estuvo cerca del litoral, o incluso en un estuario. Estos sedimentos, potencialmente, podrían contener fósiles de vertebrados marinos, terrestres y de agua dulce.
Scitech News |
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