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UN GRUPO DE HOMINIDOS DEVORO UN LEON HACE 350.000 AÑOS EN ATAPUERCA |
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Antropología
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Miércoles, 14 de Julio de 2010 08:14 |
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Los yacimientos de la Sierra de Atapuerca acogieron la presentación de un libro en el que se recogen las conclusiones más destacadas de la primera reunión científica celebrada en Alcalá de Henares en enero de 2009 para analizar las relaciones entre grandes carnívoros y los homínidos en la Península Ibérica durante la prehistoria.
Según explica Jordi Rosell, investigador del equipo de Atapuerca, el encuentro fue todo un éxito porque recogió las aportaciones de un nutrido grupo de expertos que llevan años trabajando en este tema, procedentes de países como Portugal, Francia, Italia y España. De esta forma, se analizó por primera vez de manera conjunta el comportamiento de estos animales, sus hábitos cavernarios, su evolución, el papel que desarrollan en el medio, las extinciones o su relación con los grupos humanos.
El episodio más “curioso” que se puso de manifiesto en esta reunión fue el acontecido hace 350.000 años en la Sierra de Atapuerca, en concreto en el nivel TD10 de la Gran Dolina. Fue allí donde un grupo de homínidos dio caza a un león gigante, un león de las cavernas, y lo devoró. La conclusión más revolucionaria que se extrae de este suceso, como indica Jordi Rosell, es que “por primera vez se demuestra que este ente es capaz de cazar un león”.
Este episodio se ha publicado recientemente en el Journal of Archaeological Science, un trabajo que han llevado a cabo Jordi Rosell, Ruth Blasco, también investigadora del equipo de Atapuerca; y los tres codirectores del proyecto, Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell.
Pero las conclusiones no se quedan en corroborar que el Homo heidelbergensis era un buen cazador. Las implicaciones de este hecho son “tremendamente grandes” para acercarnos al conocimiento del comportamiento humano de esta especie. Desde el punto de vista social, por ejemplo, nos indica que su organización era muy cohesionada porque dan caza al león en grupo; pero a su vez, nos revela una alta capacidad de improvisación ya que la idea de capturar al gran carnívoro no era premeditada, sino que surge porque supone una amenaza para el grupo o porque les molesta a la hora de dar caza a sus propias presas. En definitiva, nos indica que “son lo suficientemente hábiles como para hacer frente a un animal de estas características”, reseñó Jordi Rosell.
Los homínidos que habitaron la Península durante la prehistoria tuvieron que convivir con más carnívoros, además del león de las cavernas, mucho más grande que un león africano actual. A través del estudio de estos yacimientos, Rosell apunta que también han encontrado restos de hienas que merodeaban por el campamento una vez que los homínidos se habían marchado para aprovechar los restos de sus presas que habían abandonado. Zorritos, linces, osos y panteras completan la lista de carnívoros que compartieron territorio con nuestros antepasados.
La I reunión científica sobre cubiles de hienas y otros grandes carnívoros en los yacimientos arqueológicos de la Península Ibérica se creó para analizar las relaciones entre estos animales y los homínidos durante la prehistoria. Fue organizada por el equipo de investigación de Atapuerca y el del yacimiento madrileño de Pinilla del Valle, dirigido por Enrique Baquedano.
Ambos equipos llevaban años interesándose por este tema y así se puso en marcha este encuentro. Debido al éxito obtenido, su director, Jordi Rosell, ya está planificando un segundo encuentro que tendrá lugar el próximo año en Tarragona. Como retos para el futuro, el investigador señala abrir el estudio de las relaciones entre homínidos y grandes carnívoros a nivel mundial y no ceñirse exclusivamente a la Península Ibérica. De esta forma, el congreso despertaría el interés de un número aún mayor de científicos que el año pasado se echaron para atrás al conocer que el estudio se limitaba tan sólo a la Península.
“Tuvimos muchas peticiones de expertos procedentes del continente africano, asiático e incluso Norte América, pero al tener esa limitación se echaron para atrás”, lamentó Rosell quien además adelantó que si la reunión sigue siendo un éxito y siguen surgiendo datos novedosos, “el siguiente congreso tendría que ser en Burgos”, concluye. (SINC/DiCYT) |
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PESCADO Y HASTA COCODRILOS EN UNA DIETA HUMANA DE CASI DOS MILLONES DE AÑOS ATRAS |
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Antropología
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Viernes, 09 de Julio de 2010 09:08 |
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Según una nueva investigación, hace casi dos millones de años, algunos de los primeros humanos empezaron a comer alimentos tales como peces, tortugas y hasta cocodrilos, una dieta que pudo haber desempeñado un papel importante en la evolución del cerebro humano y en nuestros pasos fuera de África.

En lo que es la primera evidencia de cantidades constantes de productos acuáticos en la dieta humana, un equipo internacional de investigadores ha descubierto en el norte de Kenia herramientas de piedra usadas para cortar a esos animales, y restos de estos con marcas de cortes.
Tal como indica Andy Herries de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, este yacimiento arqueológico africano demuestra que los primeros humanos tenían una dieta muy amplia. Los que vivieron en este lugar de Kenia comían tanto pescado de agua dulce como animales terrestres.
En el proyecto también han trabajado expertos de los Museos Nacionales de Kenia, la Universidad de Ciudad del Cabo en Sudáfrica y la Universidad Rutgers en Estados Unidos. La dirección ha estado a cargo de David Braun de la Universidad de Ciudad del Cabo y Jack Harris de la Universidad Rutgers.
Se cree que los primeros homínidos, de cuerpo pequeño, actuaban más como carroñeros que como cazadores. Recogían los restos de animales ya muertos, en vez de matarlos.
Este hallazgo de la amplitud de la dieta humana en la zona y en esa época es importante, porque el pescado en particular ha sido asociado por diversos científicos con el desarrollo del cerebro, y es justamente después de este período cuando los homínidos con cerebro pequeño comenzaron a evolucionar hacia homínidos con un cerebro más grande, incluyendo al Homo erectus, el primer homínido en dejar África.
Esta dieta más amplia, que presumiblemente siguieron otras poblaciones además de la del asentamiento investigado, pudo ser el catalizador para el desarrollo del cerebro y los primeros pasos de la humanidad fuera de África.
Herries determinó la antigüedad de los restos arqueológicos mediante una técnica paleomagnética, que identifica la dirección "fosilizada" del campo magnético de la Tierra en los sedimentos analizados.
Scitech News |
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EL PAPEL DE LA FUERZA FISICA DEL HOMBRE PRIMITIVO AL BUSCAR PAREJA |
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Antropología
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Lunes, 05 de Julio de 2010 08:53 |
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La competencia física masculina, más que la atracción sentida por las mujeres hacia los hombres, fue un factor primordial para obtener pareja en los ancestros de los humanos actuales, según un antropólogo que ha presentado los resultados de su estudio sobre el tema.
Muchos investigadores han considerado que el éxito de las personas para encontrar pareja estaba determinado principalmente por el atractivo físico; pero para los hombres, parece que la capacidad de competir físicamente contra sus rivales era más importante.
David A. Puts, profesor de antropología biológica en la Universidad Estatal de Pensilvania, ve una similitud entre los humanos y muchos de los simios, reflejada en el uso de la competición entre los machos para determinar el acceso a las hembras, una situación en la cual el hombre victorioso escoge a la mujer que él desea.
"Como promedio, los hombres no son mucho más corpulentos que las mujeres, sólo cerca de un 15 por ciento más. Pero el hombre promedio es más fuerte que el 99,9 por ciento de las mujeres", argumenta Puts.
Aunque los hombres y las mujeres no poseen tamaños y pesos muy diferentes, hay que tener en cuenta, argumenta Puts, que las mujeres tienden a almacenar más grasa corporal, mientras que los hombres poseen un 60 por ciento más de masa muscular que las mujeres.
Otros indicios apuntan también a que las proezas de fortaleza física fueron, a través de la prehistoria, el elemento principal en la competencia entre hombres para obtener pareja. Los hombres son mucho más agresivos que las mujeres, y el porcentaje de hombres, pertenecientes a pequeñas comunidades dedicadas a la caza y la recolección, muertos de forma violenta, se ha calculado en alrededor del 30 por ciento. Puts sugiere que aunque una voz grave ha sido considerada como una cualidad atractiva para las mujeres, realmente lo que indica es supremacía.
Una voz grave hace que los hombres parezcan dominantes y más maduros, argumenta Puts. "El efecto de una voz grave en la supremacía es muchas veces mayor que su efecto en la atracción sexual", explica.
La competencia entre machos es rara en las aves, mientras que suele darse en mayor grado en especies terrestres de corpulencia notable. Los primates arborícolas muestran también menor competencia física entre machos para el apareamiento. Los humanos viviendo en un entorno básicamente de superficie debieron experimentar una competencia física sustancial para obtener pareja.
Según Puts, los humanos primitivos, como hoy hacen los chimpancés, creaban coaliciones de machos que con frecuencia estaban fortalecidas por una relación de parentesco. Los clanes pueden ayudar a los machos a defender a las hembras frente a otros machos. Sin embargo, cuando están ausentes los rivales externos, estos mismos machos pueden competir entre sí para conseguir pareja.
Scitech News |
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LA DIVERGENCIA ENTRE EL LINAJE NEANDERTAL Y EL HOMO SAPIENS PUDO PRODUCIRSE ANTES DE LO QUE SE CREIA |
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Paleontología
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Lunes, 12 de Julio de 2010 09:55 |
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La divergencia entre el linaje neandertal y el del hombre actual (Homo sapiens) pudo producirse hace al menos un millón de años, más de 500.000 años antes de lo que se pensaba hasta ahora en virtud de los análisis basados en ADN. Una tesis doctoral realizada en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y asociada a la Universidad de Granada ha analizado, utilizando métodos cuantitativos, los dientes de prácticamente todas las especies de homínidos que han existido en los últimos 4 millones de años, logrando identificar rasgos neandertales en poblaciones europeas muy antiguas.
El objetivo fundamental de esta investigación, cuya autora es Aida Gómez Robles, ha sido reconstruir la historia evolutiva de nuestra especie a partir de la información proporcionada por los dientes, que son los restos más numerosos y mejor conservados del registro fósil. Para ello se ha analizado una amplísima muestra de fósiles dentales procedentes de diversos yacimientos de África, Asia y Europa, valorando las diferencias morfológicas de cada clase dental y la capacidad de cada diente aislado para determinar la especie del individuo al que perteneció.
La investigadora ha concluido que es posible determinar correctamente la especie a la que perteneció un diente aislado con una probabilidad de éxito que varía entre el 60% y el 80%. Aunque estos valores no son muy altos, aumentan a medida que se añaden distintas clases dentales. Es decir, si se cuenta con varias piezas dentales del mismo individuo, la probabilidad de determinar su especie correctamente puede rozar el 100%.
Aida Gómez Robles señala que, de todas las especies de homínidos que se conocen actualmente, "ninguna de ellas tiene probabilidades superiores al 5% de ser la especie ancestral a los neandertales y a Homo sapiens, por lo que es probable que el último ancestro común de estos dos linajes no se haya encontrado todavía".
Una de las grandes aportaciones de este trabajo ha sido utilizar métodos de simulación por ordenador para observar el efecto de distintas variaciones ambientales en la evolución de la forma de los dientes. Investigaciones similares han analizado la evolución y el desarrollo de distintos grupos de mamíferos, pero no se habían aplicado hasta el momento en el ámbito de la evolución humana.
Además, la investigación del CENIEH y la UGR es también pionera, junto con algunos trabajos recientes basados en la forma craneal, en la utilización de métodos matemáticos para estimar la forma correspondiente a determinados ancestros comunes del árbol filogenético de nuestra especie. "Aunque en esta tesis sólo se ha analizado la forma dental -advierte su autora-, la misma metodología puede emplearse para proponer cómo serían esas especies ancestrales en todas sus partes esqueléticas, lo que permitiría tener modelos de referencia frente a los que comparar futuros hallazgos fósiles".
Para llevar a cabo este trabajo, Gómez Robles empleó material procedente de excavaciones de diversos yacimientos arqueo-paleontológicos, como los yacimientos de la Gran Dolina y de la Sima de los Huesos, situados en la Sierra de Atapuerca (Burgos), y los yacimientos de Dmanisi, en la República de Georgia. Además, visitó diversas instituciones internacionales para estudiar colecciones fósiles o actuales, entre las que destacan el Museo Nacional de Georgia, el Instituto de Paleontología Humana y el Museo del Hombre de París, el Centro Europeo de Investigaciones de Tautavel (Francia), el Instituto Senckenberg de Frankfurt, el Museo de Historia Natural de Berlín, el Instituto de Paleontología de Vertebrados y de Paleoantropología de Pekín y los Museos de Historia Natural de Nueva York y de Cleveland.
Los resultados de esta investigación han dado lugar hasta el momento a dos publicaciones en una de las revistas más prestigiosas en el campo de la evolución humana, denominada Journal of Human Evolution (años 2007 y 2008), si bien la mayor parte de este trabajo se publicará en los próximos meses. (UGR)
UGR |
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IMPORTANTE HALLAZGO DE FOSILES DE ANIMALES MARINOS DE CUERPO BLANDO |
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Paleontología
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Lunes, 05 de Julio de 2010 08:55 |
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Un equipo de paleontólogos ha descubierto un rico conjunto de fósiles excepcionalmente bien conservados de animales marinos que vivieron hace entre 480 y 472 millones de años, a comienzos de un periodo conocido como el Ordovícico. Los especímenes, tras los debidos análisis y comprobaciones, han resultado ser los fósiles más antiguos conocidos de animales de cuerpo blando del Ordovícico, un periodo marcado por una intensa biodiversificación.

El hallazgo expande de manera notable el conocimiento científico sobre las criaturas y ecosistemas marinos que existieron en un momento crucial de la historia evolutiva, cuando la mayoría de la vida animal del planeta se encontraba en los océanos.
El equipo, dirigido por Peter Van Roy, de la Universidad Yale, y Derek Briggs, director del Museo Yale Peabody de Historia Natural, descubrió más de 1.500 fósiles de animales marinos de cuerpo blando en yacimientos paleontológicos encontrados en el sudeste de Marruecos durante una expedición de campo el año pasado.
El detallado análisis de los fósiles ha mostrado que muchos están completos, e incluyen esponjas, gusanos anélidos, moluscos y cangrejos herradura (en particular, una especie similar al cangrejo herradura actual, que apareció unos 30 millones de años antes de lo que se pensaba anteriormente).
El periodo Cámbrico, conocido por la "Explosión Cámbrica" de vida que se tradujo en la aparición súbita de todos los grupos principales de animales y la creación de ecosistemas complejos, fue seguido por el "Gran Evento de Biodiversificación del Ordovícico", durante el cual la cantidad de géneros de animales marinos se incrementó exponencialmente a lo largo de un periodo de 25 millones de años.
Como las conchas duras se fosilizan y se conservan con mayor facilidad que los tejidos blandos, los científicos tenían, hasta ahora, una imagen incompleta y engañosa de la vida marina que existió durante el periodo Ordovícico. Estos excepcionalmente bien preservados fósiles han proporcionado mucho de lo que le faltaba a esa imagen.
El equipo espera encontrar aún más fósiles que representen a otras especies, durante futuras expediciones ya planeadas en Marruecos.
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JEYAWATI RUGOCULUS, NUEVA ESPECIE DE DINOSAURIO HERBIVORO |
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Paleontología
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Viernes, 02 de Julio de 2010 07:58 |
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Un equipo de paleontólogos ha descrito una nueva especie de dinosaurio basándose en un esqueleto incompleto hallado en el oeste de Nuevo México, Estados Unidos.

La nueva especie, Jeyawati rugoculus, proviene de rocas que preservaron un ecosistema de bosque pantanoso, que prosperó en la orilla de un vasto mar interior hace 91 millones de años.
El dinosaurio era probablemente un herbívoro que se alimentaba de helechos y coníferas como los encontrados fosilizados en la misma capa rocosa. Entre las partes disponibles del esqueleto figuran fragmentos de huesos del cráneo, vértebras y costillas.
El Jeyawati es un pariente cercano de los hadrosaurios, dinosaurios con pico parecido al de los patos y que eran abundantes en todo el hemisferio norte durante gran parte del Cretácico tardío, hace entre 80 y 65 millones de años. El Jeyawati conserva algunas características primitivas de los dientes y las mandíbulas que son impropias de los hadrosaurios.
Este Jeyawati aparentemente sufrió una dura vida. Varios de los fragmentos de costillas tienen una superficie hinchada y áspera, lo que indica que el animal tuvo costillas fracturadas en algún momento de su vida y que tales lesiones se curaron antes de su muerte.
Aunque los restos fósiles fueron descubiertos en 1996, sólo ahora se ha confirmado que la especie es única.
Andrew T. McDonald (Universidad de Pensilvania) es el autor principal del estudio. Comenzó su labor de clasificación del hallazgo mientras estudiaba en la Universidad de Nebraska, antes de completar el trabajo con Peter Dodson, profesor de anatomía y paleontología en la Universidad de Pensilvania.
Los huesos reposan ahora en el Museo de Historia Natural de Arizona, donde también están guardados los restos de otros dinosaurios descubiertos en esta región.
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