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LAS ANTIGUAS MEGAINUNDACIONES QUE ANEGARON PARTE DE ALASKA |
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Lunes, 31 de Mayo de 2010 09:13 |
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Una nueva investigación indica que una de las mayores inundaciones de agua dulce en la historia de la Tierra sucedió hace unos 17.000 años y anegó una gran zona de Alaska que está ahora ocupada en parte por la ciudad de Wasilla.

La catástrofe fue una de al menos cuatro megainundaciones que tuvieron lugar cuando el lago glacial Atna venció los diques naturales de hielo y descargó un inmenso caudal de agua. El lago cubría más de 9.000 kilómetros cuadrados en la cuenca del río Copper, al nordeste de Anchorage y Wasilla.
La megainundación que cubrió la región de Wasilla liberó nada menos que 1.400 kilómetros cúbicos de agua, suficiente para cubrir un área del tamaño de Washington, D.C., hasta una profundidad de cerca de 8 kilómetros. Ese volumen de agua se desparramó desde el lago en aproximadamente una semana, y a una velocidad tan grande que se formaron dunas de más de 30 metros de altura, con al menos 800 metros entre las crestas. Las dunas aparecen en los mapas topográficos, pero hoy están cubiertas por carreteras, edificios y otras instalaciones.
Michael Wiedmer, David R. Montgomery, Alan Gillespie y Harvey Greenberg, todos de la Universidad de Washington, han completado un estudio en el que describen la megainundación de la zona de Wasilla.
Por definición, una megainundación tiene un flujo de por lo menos 1 millón de metros cúbicos de agua por segundo. La inundación de agua dulce más grande conocida, de unos 17 millones de metros cúbicos por segundo, se originó en el lago glacial Missoula en Montana.
La megainundación provocada por el lago glacial Atna pudo tener un flujo de alrededor de 3 millones de metros cúbicos por segundo. Otra presunta megainundación provocada por el Atna a lo largo de un cauce diferente en la región de Wasilla, pudo tener un flujo de alrededor de 11 millones de metros cúbicos por segundo. Los investigadores también han encontrado evidencias de otras dos megainundaciones desencadenadas por el Atna, aunque pequeñas.
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EXPLORANDO EL ORIGEN DE LOS SUPERVOLCANES OCEANICOS |
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Jueves, 20 de Mayo de 2010 09:14 |
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Los supervolcanes han sido culpados de múltiples extinciones masivas en la historia de la Tierra, pero no se conoce la causa de sus enormes erupciones. A pesar de su impacto global, los mecanismos de preparación y activación de las erupciones han carecido de explicación. Nuevos datos obtenidos durante una expedición reciente del programa IODP en el Océano Pacífico podrían brindar ahora algunas pistas para desentrañar este misterio.

William Sager, de la Universidad A&M de Texas, codirigió la expedición junto con Takashi Sano del Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia en Tokio, Japón.
Para explorar los orígenes de estos volcanes gigantes del lecho marino, los científicos taladraron en una extensa cadena montañosa volcánica submarina de 145 millones de años de edad, frente a la costa de Japón. Ubicada a 1.500 kilómetros al este de ese país, esa cordillera submarina tiene aproximadamente el tamaño de California.
Los supervolcanes emitieron grandes cantidades de gases y partículas a la atmósfera y repavimentaron el lecho oceánico. ¿El resultado? Pérdida de especies, incremento de gases de efecto invernadero en la atmósfera y cambios en la circulación oceánica.
Esta cadena montañosa submarina es uno de los supervolcanes más grandes del mundo: La parte superior está a tres kilómetros y medio por debajo de la superficie marítima, mientras que su base yace aproximadamente a seis kilómetros por debajo de la superficie del mar.
La cordillera está compuesta por capas de lava endurecida, con flujos de lava individuales de hasta 23 metros de espesor.
En la Tierra hay cerca de una docena de supervolcanes; algunos en la superficie terrestre y otros en el fondo del océano. A los que se encuentran en el lecho marino a menudo se les llama mesetas oceánicas.
Las opiniones actuales de los científicos están en la línea de que estos supervolcanes fueron originados por erupciones en un período de algunos millones de años o menos, lo que implica una velocidad notablemente rápida para el ritmo geológico habitual.
Cada uno de estos supervolcanes produjo varios millones de kilómetros cúbicos de lava, empequeñeciendo al volumen de lava producido por los volcanes más grandes de la actualidad en lugares como Hawái.
Los sedimentos y microfósiles recolectados durante la expedición indican que algunas partes de la cordillera submarina estuvieron durante una época a nivel del mar o por encima, y formaron un archipiélago en el período Cretáceo (hace cerca de 145 millones de años).
Los estudios de laboratorio efectuados a bordo del barco muestran que gran parte de la lava brotó rápidamente, y que la cordillera se formó en el ecuador o cerca de él.
Los datos adquiridos durante esta expedición, y los análisis posteriores, ayudarán a los científicos a solucionar el debate, que ya dura medio siglo, en torno al origen y naturaleza de las grandes mesetas oceánicas.
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PERDIDA ANTIGUA DE AGUA EN LA TIERRA POR VIENTO SOLAR MAS FUERTE Y UNA MAGNETOSFERA TERRESTRE MAS DE |
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Lunes, 19 de Abril de 2010 08:45 |
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Se ha descubierto que hace 3.500 millones de años, el campo magnético de la Tierra era sólo la mitad de fuerte de lo que es hoy, y que esta debilidad, junto con un intenso viento (dos órdenes de magnitud más fuerte que el actual) de partículas energéticas del joven Sol, probablemente provocaron una pérdida considerable de agua en la antigua atmósfera de la Tierra.
 Los hallazgos sugieren que la magnetopausa, el límite donde el campo magnético de la Tierra desvía con éxito el viento solar, estaba sólo a la mitad de la distancia respecto a la Tierra de lo que está hoy.
"Con una magnetosfera débil y un Sol joven y de rápida rotación, la Tierra probablemente estaba recibiendo en un día promedio tantos protones solares como los que recibimos en la actualidad durante una tormenta solar severa", explica John Tarduno, geofísico en la Universidad de Rochester y autor principal del estudio. "Esto significa que había muchas más posibilidades de que las partículas que emanaban del Sol alcanzaran la Tierra. Es muy probable que el viento solar eliminara moléculas volátiles de la atmósfera, como el hidrógeno, a una velocidad mucho mayor que la actual".
La pérdida de hidrógeno implica también una pérdida de agua, lo que significa que la cantidad hoy existente en la Tierra puede ser muy inferior a la que hubo en la infancia del planeta.
El viento solar puede reducir o incluso eliminar la atmósfera de un planeta, y bañar su superficie con radiación letal. Marte es el ejemplo de un planeta que probablemente perdió su magnetosfera en una etapa temprana de su historia, permitiendo ello que el bombardeo del viento solar erosionase poco a poco su atmósfera.
Además de una magnetopausa menor que permitía que el viento solar le quitara más vapor de agua a la Tierra antigua, el firmamento terrestre de aquella época debió ser más pródigo en auroras polares. Tarduno cree que en una noche normal de hace 3.500 millones de años, probablemente la aurora boreal resultaba visible desde tan al sur como Nueva York.
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LA EXOTICA QUIMICA OCEANICA EN EL PERIODO EDIACARANO |
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Jueves, 25 de Marzo de 2010 09:50 |
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Un equipo de investigación dirigido por biogeoquímicos en la Universidad de California en Riverside, ha desarrollado un modelo tridimensional detallado y dinámico de la química oceánica antigua de la Tierra que puede incrementar considerablemente los conocimientos sobre cómo evolucionó la vida animal inicial del planeta.
 Mediante el análisis de muestras de rocas de la Formación Doushantuo en el sur de China, uno de los yacimientos fósiles más antiguos y que los paleontólogos consideran desde hace tiempo como una ventana a la evolución animal temprana, el equipo de investigación es el primero en mostrar que la química oceánica antigua de la Tierra durante gran parte del Período Ediacarano (entre 635 y 551 millones de años atrás) era mucho más compleja de lo que se ha venido creyendo hasta ahora.
Su trabajo es el primer estudio geoquímico exhaustivo de la Formación Doushantuo dedicado a investigar la estructura oceánica desde los entornos poco profundos hasta los profundos. También es uno de los estudios más detallados de cualquier intervalo del Precámbrico.
El Precámbrico es el período de tiempo que va desde la formación de la Tierra, hace unos 4.500 millones de años, hasta hace alrededor de 540 millones. El Precámbrico fue la época en la que evolucionaron los primeros microbios unicelulares, hace 3.500 millones de años o más, y mucho más tarde, hace unos 700 millones de años, la evolución condujo al surgimiento de los primeros animales multicelulares.
El modelo del océano antiguo confeccionado por los investigadores aboga por una cuenca marina estratificada con una columna de agua químicamente también estratificada. A pesar de que la superficie oceánica era rica en oxígeno, las profundidades eran ferruginosas, es decir pobres en oxígeno y ricas en hierro. Además, en estas profundidades había una zona dinámica de agua sulfurosa, muy tóxica para la vida animal.
La zona sulfurosa, rica en sulfuro de hidrógeno disuelto, estaba en cambio constante, variando en tamaño y siendo capaz de invadir áreas previamente oxigenadas de la plataforma continental, matando toda la vida animal de esas zonas invadidas.
Chao Li, especialista en el Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de California en Riverside, es el autor principal del estudio.
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