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RESUELVEN PARTE DEL MISTERIO SOBRE LAS ROCAS MAS ANTIGUAS DE LA TIERRA |
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Viernes, 08 de Octubre de 2010 08:52 |
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La Tierra es hoy uno de los planetas más activos en nuestro sistema solar, y probablemente lo fue aún más durante las etapas iniciales de su existencia. Debido a la tectónica de placas que continúa dando forma a la superficie de nuestro planeta, los restos de corteza de la Tierra procedentes de su etapa más antigua son raros, pero no imposibles de encontrar. En una nueva investigación, se ha examinado el mecanismo que ha permitido a algunas rocas antiguas evitar ser recicladas en el interior en convección de la Tierra.

A lo largo y ancho del mundo, existen bloques de corteza arcaica, conocidos como cratones, que han eludido su reciclaje en el interior de nuestro tectónicamente dinámico planeta. Estas anomalías geológicas parecen haber resistido los efectos de grandes deformaciones gracias a la presencia de "raíces", es decir, porciones del manto terrestre que permanecen bajo el cratón, extendiéndose, de modo parecido a las raíces de los dientes, por dentro del resto del manto subyacente.
Al igual que las raíces de los dientes, la raíz de un cratón tiene una composición diferente de la del manto normal del cual sobresale. Es también más fría, lo que provoca que tenga mayor rigidez. Estas raíces se formaron durante antiguos episodios de derretimiento, y son intrínsecamente más ligeras que el manto circundante. El derretimiento eliminó gran parte del calcio, aluminio y hierro que normalmente formarían minerales densos. De este modo, las raíces actúan como balsas flotando sobre el manto, encima de las cuales algunos antiguos fragmentos de corteza continental pueden permanecer a salvo del interior profundo de la Tierra.
Sin embargo, los cálculos geofísicos han sugerido que esta flotabilidad no es suficiente para detener la destrucción de las raíces del manto. Según esos cálculos, las temperaturas más calientes que se cree que existieron en el manto terrestre, hace entre 2.500 y 3.000 millones de años, deberían haber calentado y ablandado la base de estas raíces lo suficiente como para permitir que fueran erosionadas gradualmente desde abajo, provocando por último su destrucción a medida que fueran arrastradas, pieza por pieza, dentro del manto en convección.
Para garantizar la preservación, se requiere un contraste de viscosidad más marcado entre las raíces y el manto subyacente.
Anne Peslier (ESCG-Jacobs Technology) y sus colegas David Bell de la Universidad Estatal de Arizona, y Alan Woodland y Marina Lazarov de la Universidad de Fráncfort, han obtenido mediciones reveladoras del contenido de agua en rocas de la parte más profunda de una raíz del manto. Tales mediciones ofrecen una explicación a este misterio.
Lo que Peslier y sus colegas han descubierto es que a una profundidad de más de 180 kilómetros aproximadamente, el contenido de agua de los olivinos comienza a disminuir con la profundidad, de modo que el olivino de la base misma de la raíz del manto cratónico apenas contiene agua, a juzgar por los análisis de ciertas muestras. Esto hace a los olivinos muy difíciles de deformar o quebrar, y puede generar las condiciones que requieren los modelos geofísicos de estabilidad de la raíz del cratón.
No hay por ahora una explicación clara sobre el motivo por el que el fondo de la raíz del manto posee olivinos secos.
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LOS "OASIS" MARITIMOS DE OXIGENO QUE CONDUJERON A LA OXIGENACION DE LA ATMOSFERA |
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Lunes, 20 de Septiembre de 2010 08:22 |
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Hace más de 2.500 millones de años, el medio ambiente de la Tierra difería mucho del actual, sobre todo en lo que se refiere a la composición gaseosa de la atmósfera y la naturaleza de las formas de vida.

Aunque la atmósfera actual se compone de cerca de un 21 por ciento de oxígeno, la atmósfera antigua casi no contenía dicho gas. La vida se limitaba a organismos unicelulares. La compleja vida con la que estamos hoy familiarizados, incluyendo los animales y por supuesto los seres humanos, no era posible en un ambiente carente de oxígeno.
La atmósfera que sustenta la vida de los habitantes actuales de la Tierra no se formó de un día para otro. En el nivel más básico, la actividad biológica marina ha conformado las concentraciones de oxígeno en la atmósfera durante los últimos cientos de millones de años.
En un estudio finalizado recientemente, los investigadores Brian Kendall y Ariel Anbar de la Universidad Estatal de Arizona, junto con colegas de otras instituciones, han demostrado que "los oasis de oxígeno" en la superficie del océano fueron lugares donde se generaron cantidades importantes de este gas, mucho antes de que el hoy vital elemento comenzara a acumularse en la atmósfera.
Hacia finales de este período, la Tierra fue testigo de la aparición de microbios conocidos como cianobacterias. Estos organismos capturaban la luz solar para producir energía. Durante este proceso, alteraron la atmósfera terrestre con su producción de oxígeno, que era un producto de desecho para ellos, pero esencial para la vida posterior. Este oxígeno entró en el agua del mar, y de allí, parte del mismo escapó a la atmósfera.
La nueva investigación muestra que la acumulación de oxígeno en la Tierra comenzó en la superficie oceánica de las regiones cercanas a los continentes, en las cuales debió existir el mayor suministro de nutrientes.
Las evidencias sugieren que la producción de oxígeno en los océanos fue abundante en algunos lugares, al menos 100 millones de años antes de que se acumulara en la atmósfera. La producción fotosintética de oxígeno por parte de las cianobacterias es la explicación más simple.
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EL GRAN DESPLAZAMIENTO DEL SUPERCONTINENTE GONDWANA |
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Jueves, 16 de Septiembre de 2010 08:04 |
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El supercontinente Gondwana sufrió una rotación de 60 grados sobre la superficie de la Tierra durante el Período Cámbrico, según las nuevas evidencias descubiertas por un equipo de geólogos de la Universidad Yale.

Gondwana fue la mitad meridional de Pangea, el supercontinente gigante que constituía la masa de tierra de nuestro planeta antes de separarse en continentes, que a su vez se fragmentaron y reorganizaron hasta dar lugar a los continentes actuales. El nuevo estudio aporta datos capaces de cambiar sustancialmente la visión que se tiene de algunos aspectos de las condiciones ambientales existentes durante un período crucial en la historia evolutiva de la Tierra, la época en la que se desencadenó la inmensa proliferación de formas de vida conocida como la explosión del Cámbrico. En esa explosión biológica, la mayoría de los principales grupos de animales complejos surgió con gran rapidez.
El equipo de Ross Mitchell estudió el registro paleomagnético de la Cuenca Amadeus en el centro de Australia, que formaba parte del supercontinente precursor. Basándose en las direcciones de magnetización de las rocas antiguas, los investigadores descubrieron que toda la masa continental de Gondwana sufrió un rápido desplazamiento rotatorio de 60 grados hace unos 525 millones años, con algunas regiones que alcanzaron una velocidad de al menos 16 (+12 / -8) centímetros por año. En comparación, los cambios actuales más rápidos alcanzan velocidades de alrededor de 4 centímetros por año.
El desplazamiento pudo deberse al resultado de la tectónica de placas (el movimiento individual de unas placas continentales con respecto a otras), o bien a otro fenómeno en el que la masa de tierra sólida del planeta (hasta la parte más externa del núcleo líquido, a casi 3.000 kilómetros de profundidad) giró con respecto al eje de rotación del planeta, cambiando la ubicación de los polos geográficos.
Sea cual sea la causa, el desplazamiento masivo tuvo algunas consecuencias importantes. Como resultado de la rotación, el área que hoy es Brasil pudo haberse movido rápidamente desde cerca del polo sur hacia el trópico. Estos grandes movimientos de masas de tierra podrían haber afectado a factores medioambientales tales como las concentraciones de carbono y el nivel del mar.
Hubo dramáticos cambios ambientales durante el Cámbrico temprano, justo al mismo tiempo que Gondwana experimentaba ese desplazamiento tan notable, lo que pudo tener consecuencias importantes para la explosión cámbrica de la vida animal en aquellos tiempos.
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NIVELES ANTIGUOS DE OXIGENO ATMOSFERICO E INCENDIOS |
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Lunes, 06 de Septiembre de 2010 16:15 |
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Se cree que las variaciones en los niveles de oxígeno de la atmósfera terrestre están estrechamente ligados a la evolución de la vida, con una fuerte realimentación entre ellos y las formas de vida unicelular y multicelular. En los últimos 400 millones de años, el porcentaje de oxígeno en la atmósfera terrestre ha variado considerablemente, hasta alcanzar el 21 por ciento que tiene hoy.
Unos científicos del Museo Field de Chicago y la Royal Holloway (Universidad de Londres) han mostrado que la cantidad de carbón vegetal preservado en lo que en su día fueron turberas da una medida de cuánto oxígeno había en el pasado.
Hasta ahora, los científicos han confiado en modelos geoquímicos para estimar las concentraciones de oxígeno atmosférico. Sin embargo, coexisten varios modelos diferentes, cada uno con diferencias significativas, y no hay ninguna forma clara de resolver el conflicto entre ellos. Todos los modelos coinciden sin embargo en que hace unos 300 millones de años, a finales del Paleozoico, los niveles de oxígeno atmosférico eran mucho más altos que hoy. A estas concentraciones elevadas se las ha relacionado con el gigantismo de algunos grupos de animales, en particular los insectos. Algunos científicos piensan que tales concentraciones elevadas de oxígeno también pudieron haber permitido que los vertebrados se expandieran fuera del agua y colonizaran la tierra.
Estos niveles fueron una consecuencia directa de la expansión de los vegetales por tierra firme.
La concentración de oxígeno atmosférico está muy relacionada con la inflamabilidad, tal como subraya Ian J. Glasspool, del Departamento de Geología del Museo Field. A niveles por debajo del 15 por ciento, los incendios muy difícilmente podrían propagarse. Sin embargo, a niveles por encima del 25 por ciento, incluso las plantas húmedas podrían quemarse, mientras que a niveles de alrededor del 30 o el 35 por ciento, como los que se ha teorizado que hubo a fines del Paleozoico, los incendios habrían sido frecuentes y catastróficos.
Los autores del nuevo estudio, incluyendo al Profesor Andrew C. Scott de la universidad Royal Holloway, han mostrado que el carbón vegetal encontrado en el carbón mineral ha permanecido en concentraciones de aproximadamente entre el 4 y el 8 por ciento durante los últimos 50 millones de años, indicando ello que los niveles de oxígeno atmosférico eran muy similares a los del presente. Hubo, sin embargo, períodos en la historia de la Tierra en los que el porcentaje de carbón vegetal llegó a ser tan alto como un 70 por ciento. Esto indica niveles muy altos de oxígeno atmosférico que habrían promovido muchos incendios grandes y sumamente calientes. Estos intervalos incluyen los períodos Carbonífero y Pérmico, hace entre 320 y 250 millones de años, y la etapa media del Período Cretáceo, hace aproximadamente 100 millones de años.
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