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MOJOCERATOPS, NUEVA ESPECIE DE DINOSAURIO CON UN CRANEO MUY LLAMATIVO PDF Imprimir E-mail
Lunes, 09 de Agosto de 2010 11:17

Nicholas Longrich descubrió una nueva especie de dinosaurio con un cráneo en forma de corazón, y ahora ha presentado los resultados de un estudio detallado sobre la bestia fósil, a la que se ha dado el nombre de Mojoceratops.

Longrich obtuvo el primer indicio de que había hallado una nueva especie en 2008, concretamente mientras estudiaba la colección de fósiles de dinosaurios del Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York. Allí, se encontró con una estructura craneal distintiva que no coincidía con ninguna de las conocidas anteriormente.

Cuando estudió la parte frontal del cráneo, notó algunas diferencias con respecto a otras especies relacionadas, incluyendo cuernos más largos de lo habitual. Los viajes a otros museos en el oeste de Canadá le proporcionaron más ejemplos de diferencias y corroboraron que los rasgos no encajaban con los del resto de las especies conocidas. Los fósiles no se parecían a nada visto anteriormente.

El nuevo dinosaurio es uno de entre poco más de una docena de especies pertenecientes a una familia de ceratópsidos caracterizados por un cráneo rematado por estructuras muy complejas y de apariencia un tanto extravagante.

El Mojoceratops, un herbívoro del tamaño de un hipopótamo, apareció hace unos 75 millones de años, durante el Cretácico Tardío, 10 millones de años antes que su primo mejor conocido, el Triceratops. La especie, relacionada con otro dinosaurio en Texas, sólo se ha localizado en las provincias canadienses de Alberta y Saskatchewan, y tuvo una corta historia, existiendo tan sólo durante un millón de años aproximadamente.

Si bien todos los ceratópsidos tienen estructuras muy elaboradas en lo alto de sus cráneos, el Mojoceratops es el más ostentoso. La estructura de la parte superior del cráneo del Mojoceratops es también la que más forma de corazón tiene de todas las pertenecientes a las especies relacionadas.

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LA TREMENDA FUERZA DE LAS PATAS DELANTERAS DE LOS TIGRES DIENTES DE SABLE PDF Imprimir E-mail
Viernes, 06 de Agosto de 2010 07:51

Comúnmente llamado "tigre dientes de sable", el extinto Smilodon fatalis vagaba por América del Norte y del Sur hace 10.000 años, cazando a grandes mamíferos, como bisontes, camellos, mastodontes y mamuts.

El tamaño y la forma de los colmillos lo hacían más vulnerable a las fracturas, en comparación con las características de los colmillos de los felinos actuales.

Las pistas obtenidas de huesos y dientes sugieren que la bestia se valía de sus extremidades delanteras, además de por supuesto sus colmillos, para atrapar y matar a sus presas.

Los felinos de nuestros días tienen colmillos redondeados en sección transversal, de modo que puedan soportar las fuerzas en todas direcciones. No importa hacia dónde la presa tire en su lucha por escapar, es poco probable que los colmillos se rompan.

Por el contrario, los largos colmillos de los tigres dientes de sable eran ovales en sección transversal, lo que los hacía más propensos a romperse que los de sus primos de dientes cónicos. Muchos científicos han deducido, por tanto, que los tigres dientes de sable debían matar a sus presas de manera diferente a como lo hacen otros felinos.

Y esa manera distinta de matar ha sido por fin perfilada en el nuevo estudio. La conclusión de los investigadores es que los tigres dientes de sable utilizaban sus musculosas extremidades delanteras para inmovilizar a la presa y proteger así a sus colmillos de una fractura provocada por un movimiento brusco de la víctima.

La investigación ha sido realizada por el equipo de Julie Meachen-Samuels, una paleontóloga del Centro Nacional de Síntesis Evolutiva en Durham, Carolina del Norte.

Scitech News

 
LA AVISPA DE LOS HIGOS APENAS HA EVOLUCIONADO EN LOS ULTIMOS 34 MILLONES DE AÑOS PDF Imprimir E-mail
Jueves, 22 de Julio de 2010 15:58

El ejemplo más antiguo conocido de avispa de los higos, descubierto en la Isla de Wight, ha sido reconocido como tal. La avispa fósil es casi idéntica a la moderna, lo cual prueba que este pequeño insecto especializado ha permanecido casi sin cambios durante más de 34 millones de años.

El fósil fue descubierto en la década de 1920, pero en aquel entonces se le identificó incorrectamente como una hormiga.

Cuando el fallecido Mikhail Kozlov descubrió el error durante una investigación sobre la flora y fauna de la Isla de Wight en el Museo de Historia Natural de Londres, se recurrió al experto en avispas de los higos Steve Compton, de la Universidad de Leeds.

Estaban almacenados tres especímenes bien preservados, y el equipo de Compton pudo usar técnicas modernas para analizarlos en detalle.

"Lo que hace fascinante a este fósil no es sólo su antigüedad, sino que sea tan similar a la avispa moderna", subraya Compton. "Esto implica que la compleja relación que existe actualmente entre la avispa de los higos y sus higueras se desarrolló hace más de 34 millones de años y ha permanecido sin cambios desde entonces".

Las avispas de los higos y las higueras son mutuamente dependientes; cerca de 800 especies modernas de higueras son polinizadas por una o dos especies de avispa de los higos, las cuales ignoran a las demás higueras. Las avispas, que miden sólo un milímetro y medio de longitud, han desarrollado características idóneas para su labor con los higos de su preferencia, incluyendo el haber adoptado una forma corporal particular, todo lo cual les permite avanzar sin excesivas dificultades por los higos hasta alcanzar las flores.

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LAS MARCAS MAS ANTIGUAS DE MORDEDURAS HECHAS POR MAMIFEROS PDF Imprimir E-mail
Lunes, 19 de Julio de 2010 15:19

Un equipo de paleontólogos ha descubierto las más antiguas marcas dejadas por mordeduras de mamíferos en huesos de animales, incluyendo a varios dinosaurios de gran tamaño.

 

Diversos huesos captaron la atención de Nicholas Longrich de la Universidad Yale y de Michael J. Ryan del Museo de Historia Natural de Cleveland, mientras estudiaban las colecciones del laboratorio de Paleontología de Vertebrados, dependiente de la Universidad de Alberta, en Canadá, y el Museo de Paleontología Royal Tyrrell, en la misma nación.

También encontraron otros huesos con similares marcas durante el trabajo de campo que hicieron en la zona de Alberta. Todos los huesos datan del Cretáceo Tardío, calculándoseles una antigüedad de alrededor de 75 millones de años.

Los dos científicos descubrieron las huellas dejadas por dentelladas de animales en el fémur de un Champsosaurus (reptil acuático de hasta metro y medio de largo), la costilla de un dinosaurio (probablemente un hadrosáurido o ceratópsido), el fémur de otro dinosaurio grande, y un hueso de la mandíbula inferior de un pequeño marsupial.

Los investigadores creen que las marcas de mordeduras corresponden a mamíferos porque fueron creadas por pares opuestos de dientes, un rasgo que en aquella época sólo estaba presente en mamíferos.

El equipo de investigación piensa que probablemente las dentelladas fueron obra de ejemplares de un orden extinto de mamíferos arcaicos parecidos a los roedores.

Varios de los huesos muestran las marcas de múltiples mordiscos superpuestos a lo largo de la curva del hueso, en un patrón parecido al de cuando una persona come granos de maíz de una mazorca.

Los animales que dejaron las marcas eran aproximadamente del tamaño de una ardilla, y es probable que sus dentelladas fueran hechas mientras roían los huesos desnudos para obtener minerales, más que para arrancar trocitos de carne que hubieran quedado pegados a los huesos. Los huesos, por sí mismos, fueron una especie de suplemento nutricional para estos animales.

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EL ARCHAEOPTERYX VOLABA DE FORMA MUY LIMITADA PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 14 de Julio de 2010 08:17

La evolución del vuelo en los ancestros de las aves modernas llevó más tiempo de lo que previamente se pensaba. Esos antepasados volaban de manera muy imperfecta, o quizá ni siquiera eso, según los resultados de un reciente análisis.

 

El Archaeopteryx, el dinosaurio terópodo que se cree que fue el ave más antigua, fue descubierto hace 150 años, pero todavía persisten los debates sobre cómo evolucionó la capacidad de vuelo. Una de las dos teorías rivales es la de que el vuelo evolucionó en bípedos corredores a través de la habilidad de mantenerse más tiempo en el aire al saltar. La otra teoría defiende que el Archaeopteryx saltaba de un árbol a otro usando sus alas como mecanismo de equilibrio.

Robert Nudds, de la Universidad de Manchester, y Gareth Dyke, del University College de Dublín, están llevando a cabo una serie de investigaciones biomecánicas para avanzar en el esclarecimiento de este enigma evolutivo.

Para su estudio más reciente, Nudds y Dyke aplicaron un innovador análisis biomecánico a las plumas de vuelo del Archaeopteryx y a las del Confuciusornis, otra supuesta ave primitiva, con el fin de averiguar si eran lo bastante fuertes como para hacer posible el vuelo.

Y el resultado es que estos animales tenían una capacidad de vuelo bastante limitada. Dependiendo de si poseían o no cierto rasgo estructural, algo que aún no ha sido esclarecido, puede incluso que fueran incapaces de volar. Nudds, sin embargo, considera que estos dinosaurios podían volar, aunque de forma muy limitada.

El hallazgo traslada con toda probabilidad el origen del vuelo por aleteo a una época posterior a la del Archaeopteryx y el Confuciusornis. Ambos todavía estaban en una etapa muy incipiente de la evolución del vuelo.

Scitech News

 
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