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EXAMINAR EL CALENTAMIENTO DE MILENIOS ATRAS PARA PREPARARNOS ANTE EL ACTUAL PDF Imprimir E-mail
Jueves, 15 de Abril de 2010 09:47

Ezra Zubrow, antropólogo de la Universidad de Buffalo, ha trabajado intensamente desde el año 2004 con equipos de científicos en Quebec, el norte de Finlandia y otras regiones de la zona ártica para conocer mejor cómo los humanos que vivieron hace entre 4.000 y 6.000 años lidiaron con el cambio climático que se desencadenó en aquella época.


Las fases 1 y 2 de este estudio fueron dirigidas por André Costopoulos y Gail Chmura de la Universidad McGill (en Montreal), Jari Okkonen de la Universidad Oulu en Finlandia, y Zubrow.

 El análisis de los datos recopilados en todas las fases del estudio permitirá finalmente una colaboración más efectiva entre expertos de diferentes especialidades, en particular las ciencias sociales, las naturales y las médicas, algo muy necesario en la época presente, cuando es hora de hallar respuestas adecuadas al calentamiento global al que se enfrenta hoy el mundo.

 En este estudio se recolecta un vasto conjunto de datos arqueológicos y paleoambientales.

 La fase 3, ahora en marcha, se centra en la Península de Kamchatka en Siberia. Esa península es una región agreste, inhóspita y extremadamente volcánica del tamaño de California.

 Los humanos que vivieron miles de años atrás, durante el Óptimo Climático Holoceno, se enfrentaron a situaciones que pudieron ser parecidas a las que nos traerá el actual Cambio Climático Global. Aquel fue un cambio más lento, con cerca de un tercio de la velocidad del que afrontamos hoy. En aquella etapa del Período Holoceno, la Tierra tardó mil años en calentarse tanto como lo ha hecho durante los últimos 300 años, casi el tiempo transcurrido desde el comienzo de la Revolución Industrial.

 Al igual que en otras fases del estudio, el objetivo del equipo de investigación en Kamchatka es esclarecer cronologías regionales antiguas y conocer más detalladamente los modos en que los humanos prehistóricos se adaptaron a cambios ambientales significativos, incluyendo el calentamiento y fenómenos no causados por el clima pero capaces de provocar situaciones tan problemáticas como las que puede originar el cambio climático actual.

 A pesar de que los humanos de hoy estamos mejor preparados tecnológicamente que nuestros antepasados, muchas personas del mundo actual viven en lugares y tienen estilos de vida que son tan vulnerables al cambio climático como los de nuestros ancestros prehistóricos.

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TERRASSA ESTUVO HABITADA POR HUMANOS HACE YA UN MILLON DE AÑOS PDF Imprimir E-mail
Lunes, 29 de Marzo de 2010 15:39

El minucioso estudio de investigadores del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) y del Área de Prehistoria de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, sobre las abundantes herramientas de piedra y de los restos de fauna en el yacimiento de Vallparadís demuestra que hace un millón de años ya vivían seres humanos en la zona mediterránea de la península ibérica de Terrassa (Barcelona).

Según el estudio, subsistieron gracias a la “gran capacidad de adaptación al entorno, con una gran presencia de animales carnívoros como las hienas y jaguares, con quienes compitieron en su lucha por la supervivencia”.

La investigación, que se ha publicado en la revista Proceedings of the Nacional Academy of Sciences (PNAS), cubre un vacío cronológico en el estudio de las primeras poblaciones europeas y la adaptación exitosa de los homínidos europeos que precedieron a las conocidas poblaciones de la especie Homo antecessor de Atapuerca, hace 800.000 años, y sucedieron a su vez a las de Orce, hace 1,3 millones de años.

 Los restos arqueológicos estudiados se obtuvieron en las excavaciones realizadas entre los años 2005 y 2007, en la ciudad de Terrassa, donde a raíz de los trabajos de construcción de una estación de los Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya, se puso al descubierto un nuevo yacimiento en la zona del antiguo torrente conocida como Vallparadís.

 Por esto motivo, el equipo del IPHES y de la URV realizó una excavación de urgencia, bajo la dirección de Joan García y Kenneth Martínez, investigadores del Instituto de paleocología catalán, y también directores de la nueva investigación, en la que también han participado otros miembros de este centro, como el propio director, Eudald Carbonell, Jordi Agustí, Hugo Blain, Francesc Burjachs, Isabel Cáceres y Rosa Huguet.

 El yacimiento ha proporcionado “el mayor registro arqueológico y paleontológico del Pleistoceno inferior europeo”, hace aproximadamente un millón de años, una etapa clave en la primera ocupación humana de Europa. “Los estudios realizados refuerzan la propuesta de que los homínidos habitaron de forma continuada nuestro continente en esta época”, aseguran Joan García y Kenneth Martínez.

 La cuantiosa industria lítica que aportó Vallparadís pertenece a la tecnología Olduvayense, que se caracteriza por presentar una escasa elaboración, sobre todo realizada sobre pequeños cantos de río con materiales autóctonos como el cuarzo, el sílex o la lidita, que sirvieron para confeccionar un instrumental lítico a partir de sencillas técnicas de talla.

 La más común consistía en golpear los pequeños cantos sobre un yunque, que les permitía producir fácilmente objetos muy cortantes, útiles en las actividades de carnicería, lo que se conoce como técnica bipolar sobre yunque. Esta industria es similar a la encontrada en algunos yacimientos africanos contemporáneos.

 Por lo que concierne a la fauna, los investigadores han hallado abundantes restos de macromamíferos, entre los que destacan herbívoros como los équidos, cérvidos o bóvidos, además de otras especies de gran tamaño como los hipopótamos, elefantes y rinocerontes, y diversos carnívoros como las hienas y jaguares.

 “Algunos restos de herbívoros presentaban marcas de corte y fracturaciones antrópicas, demostrando así un acceso primario de los humanos a las carcasas de los animales en relación al resto de grandes carnívoros. Éste fue el elemento clave del éxito adaptativo de las primeras poblaciones ibéricas, puesto que les posibilitó obtener los recursos cárnicos necesarios para garantizar su subsistencia”, observan los codirectores de Vallparadís.

 “El factor más determinante de la expansión y la adaptación de los homínidos fuera de África -prosiguen los investigadores del IPHES- fue probablemente el hecho de poseer una dieta carnívora que les permitía sobrevivir en un entorno ecológico diverso, como el de Vallparadís”.

 En este lugar, “aquellos especímenes -cuentan García y Martínez- tenían una capacidad adaptativa tan desarrollada que no fueron selectivos en el momento de escoger la presa que consumían o las materias primas utilizadas en los procesos de talla de los instrumentos”.

 Esta estrategia de adaptación generalista supone que los homínidos no habrían requerido de una tecnología muy avanzada para explotar los recursos disponibles. Por lo tanto, “proponemos que estas primeras poblaciones europeas habrían sabido muy bien cómo sacar partido de los cadáveres de los animales encontrados en las zonas que bordeaban el río, convirtiéndose en los grandes depredadores, desplazando de la cúspide de la cadena trófica a los grandes carnívoros”, concluyen.

 También han participado miembros del Museo de Historia Natural de Paris (Jean-Jaques Bain, Christophe Falguères), del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Mathieu Duval) y Manuel Gómez (Instituto Cartográfico de Cataluña). (SINC)

 
LOS PRIMEROS HUMANOS DE AUSTRALIA EXTINGUIERON LA MEGAFAUNA AUSTRALIANA PDF Imprimir E-mail
Jueves, 18 de Marzo de 2010 10:30

La extinción masiva de la megafauna australiana, incluyendo al canguro gigante y al wombat (conocido también como Oso Australiano), del tamaño de un rinoceronte, pudo discurrir con mayor rapidez de lo que se había pensado hasta el momento. Este hallazgo sugiere que el Ser Humano pudo ser el responsable de la aniquilación de la megafauna del país hace entre 50.000 y 40.000 años.


Trabajando con investigadores de la Universidad Nacional de Australia en Canberra, Alistair Pike, del Departamento de Arqueología y Antropología de la Universidad de Bristol, analizó más de 60 huesos y dientes de especímenes de esta megafauna encontrados en Cuddie Springs, en Nueva Gales del Sur.

 Cuddie Springs es un lugar fundamental para el debate sobre la cronología y la causa de las extinciones de animales de la megafauna, ya que es el único sitio conocido en Australia continental donde se han encontrado restos de artefactos humanos y restos de dicha megafauna en las mismas capas sedimentarias.

 A estas capas se les había calculado previamente una antigüedad de entre 40.000 y 30.000 años, lo que llevó formular la hipótesis sobre la responsabilidad del cambio climático de aquella época en la aniquilación de la megafauna. Sin embargo, los restos de esta megafauna no habían sido datados directamente, hasta ahora.

 Los investigadores, dirigidos por Rainer Grün de la Universidad Nacional de Australia, analizaron los huesos y los dientes hallados en Cuddie Springs. Sus resultados indican que todos los restos de las especies extintas tienen al menos 50.000 años, y algunos son mucho más antiguos.

 Esto sugiere que no hubo un largo período de convivencia entre los animales gigantes y los primeros seres humanos, y que la megafauna de Australia podría haber sido cazada con suma rapidez hasta su extinción durante el período en el cual los primeros seres humanos llegaron al continente, es decir hace entre 60.000 y 45.000 años.

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INESPERADA ASCENDENCIA DEL ESTE ASIATICO EN RESTOS MORTALES DE LA ANTIGUA ROMA PDF Imprimir E-mail
Miércoles, 10 de Marzo de 2010 10:11

Unas excavaciones en un antiguo cementerio romano en Vagnari han conducido a un sorprendente descubrimiento. El análisis de ADN mitocondrial antiguo extraído por los investigadores de uno de los esqueletos enterrados en el lugar ha revelado en los huesos de 2.000 años de antigüedad una ascendencia maternal del Este de Asia.


Durante esa época, Vagnari era un estado Imperial bajo el dominio del emperador romano y controlado por un administrador local.

 Según la antropóloga Tracy Prowse, autora principal del estudio, las pruebas isotópicas indican que aproximadamente el 20 por ciento de la muestra analizada no corresponde a personas nacidas en el área de Vagnari y alrededores. El ADN mitocondrial es otra evidencia que indica que al menos un individuo tenía ascendencia del Este Asiático.

 Estos datos preliminares del análisis isotópico y del efectuado sobre el ADN mitocondrial proporcionan fuertes evidencias de que algunas de las personas que vivieron y murieron en Vagnari eran extranjeros, y que pudieron venir de más allá de las fronteras del Imperio Romano. Esta investigación aborda por tanto cuestiones relativas a la globalización, movilidad, identidad y diversidad de la población humana en la Italia del Imperio Romano.

 Basándose en su trabajo en la región, Prowse piensa que el hombre del Este Asiático, quien vivió en una época entre el primer siglo y el segundo de nuestra era, fue un esclavo o un trabajador del lugar.

 El equipo de Prowse no puede afirmar cuán recientemente él, o sus ancestros, habían salido del Este de Asia; el hombre pudo haber hecho el viaje solo, o sus genes del Este Asiático pudieron haber provenido de un ancestro materno distante. Sin embargo, la prueba del isótopo de oxígeno indica que no nació en Italia.

Scitech News

 
ORIGEN ANTROPOLOGICO DE LA RELIGION PDF Imprimir E-mail
Martes, 09 de Marzo de 2010 11:35

Los detalles relativos a la aparición y evolución de la religión no han sido establecidos claramente y siguen siendo una fuente de mucho debate entre los académicos. Ahora, un nuevo estudio aporta nuevos datos a esta discusión al explorar el fascinante vínculo entre la moralidad y la religión.

No hay duda de que las experiencias espirituales y la religión, las cuales han sido omnipresentes en todas las culturas a través del tiempo, y que están asociadas exclusivamente a los humanos, se originan en el cerebro. Sin embargo, hay muchas preguntas sin contestar sobre cómo y por qué se originaron estos comportamientos, y cómo se han transformado durante la evolución.

 Algunos académicos afirman que la religión surgió como una adaptación evolutiva para solucionar el problema de la cooperación entre individuos sin parentesco, mientras que otros proponen que la religión surgió como un subproducto de capacidades cognitivas preexistentes. Aunque hay argumentos a favor de ambas teorías, ha resultado difícil encontrar evidencias sólidas para una u otra.

 Ilkka Pyysiainen, del Colegio de Helsinki para Estudios Avanzados, y Marc Hauser, de los Departamentos de Psicología y Biología Evolutiva Humana en la Universidad Harvard, revisaron estas dos teorías contrapuestas desde una nueva perspectiva, basada en la psicología de la moral.

 "Estábamos interesados en utilizar esta perspectiva porque la religión está vinculada con la moralidad de diferentes modos", explica el Dr. Hauser. "Para algunos, no hay moralidad sin religión, mientras que otros ven a la religión simplemente como un modo de expresar las intuiciones morales de una persona".

 Citando varios estudios en la psicología de la moral, los autores destacan el hallazgo de que a pesar de diferencias en los entornos o bagajes religiosos, o incluso la ausencia de estos, los individuos no muestran diferencias en los juicios morales de dilemas morales que no les resultan familiares. La investigación indica que los juicios intuitivos sobre el bien y el mal parecen operar de modo independiente a los compromisos religiosos explícitos.

 Esto respalda la teoría de que la religión no surgió inicialmente como una adaptación biológica para la cooperación, sino que evolucionó como un subproducto de funciones cognitivas preexistentes que evolucionaron a partir de funciones no religiosas.

Scitech News

 
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